El lugar le resulta familiar a Novak Djokovic. En los jardines pegados a la casa del Gobernador, el flamante campeón del Open de Australia se inmortaliza por décima vez con el trofeo Norman Brookes.
 

La organización situó para la ocasión sobre el césped un 10 gigante que simbolizaba el logro del serbio en las pistas del Melbourne Park. Luego se dejó el número uno, que es la posición que ocupa desde este lunes el balcánico en las listas ATP.

 

El día amaneció nublado en la capital de Victoria, pero luce el sol en el interior de un tenista que ha pasado en un año de ser deportado en Australia a ser aclamado.

 

Djokovic luce una sonrisa de oreja a oreja, vestido para la ocasión por Lacoste, uno de sus patrocinadores. El tenista regresa hoy mismo a Belgrado y se tomará unos días de descanso para asimilar el triunfo antes de regresar a la competición oficial en el Open 500 de Dubái (27 de febrero al 4 de marzo).

En el emirato iba a coincidir con Rafael Nadal, su gran rival. No lo hará finalmente por la lesiónd de grado 2 en el psoas ilíaco del español, que espera estar a tope para para gira europea de tierra batida.

 

Eso significa que los dos colosos de la raqueta no volverán a coincidir en un cuadro hasta el Masters 1.000 de Montecarlo, entre otras cosas porque Novak sigue sin poder entrar en Estados Unidos al no estar vacunado contra el coronavirus. Eso imposibilita su participación en los TMS de Indian Wells y Miami.

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